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¿Cómo identificar y tratar la depresión en niños?

enterapia - enero 26, 2022

depresión en niños

La depresión infantil es realmente diferente a la depresión adulta, por eso, lo primero que debes saber es que esta tiende a reducirse a medida que transcurren los años y los niños se acercan más a la adolescencia. En este orden de ideas, la depresión en los niños es un problema de salud que se da a conocer o se expresa según evoluciona cada uno de los pequeños pacientes. 

También es importante aclarar que debido a la edad, la mayoría de niños que sufren depresión no saben la forma correcta de expresar lo que sienten y lo que hay en su mundo interior, lo cual podría dificultar el diagnóstico de este trastorno

Por ejemplo, la tristeza es una emoción que está presente en los niños que padecen depresión, sin embargo, las dificultades para gestionarla generan síntomas diferentes a los que se logran identificar en el adulto, y es que para lograr una gestión correcta de este tipo de emociones, se requieren estrategias de afrontamiento que el niño todavía no sabe manejar, y que irá adquiriendo a medida que avance su desarrollo psíquico y neurológico.

 

Síntomas para identificar la depresión infantil.

  1. Dificultad para decir cosas positivas sobre sí mismo.

Los niños con depresión suelen expresarse de un modo negativo sobre sí mismos, e incluso hacen afirmaciones sobre su valor personal sorprendentemente duras, lo que sugiere una autoestima dañada de base.

Pueden señalar que no desean jugar con los compañeros de su misma edad porque no saben “hacer las cosas bien”, o por temor a que los rechacen o los traten mal. De esta manera, prefieren mantenerse al margen de las actividades o juegos con otros, las cuales son necesarias para que alcancen un desarrollo social saludable.

  1. Aparición de enfermedades físicas.

Los niños que padecen un trastorno depresivo suelen quejarse ante la aparición de problemas físicos que llegan a motivar numerosas visitas con el médico pediatra y a dificultar su normal asistencia al colegio. Los padecimientos más comunes son: dolor de cabeza, molestias abdominales como diarrea o estreñimiento, fatiga persistente y náuseas. Adicionalmente se evidencia que el rostro adopta una expresión triste y a disminuir el contacto visual con otras personas, sean adultos o niños. 

  1. Irritabilidad.

Una de las particularidades más conocidas de la depresión infantil es que suele causar irritabilidad, la cual se puede identificar mucho más fácil por parte de los padres, quienes reconocen en sus hijos cambios drásticos en el comportamiento y en sus emociones. En estos casos, es muy importante que comprendas que eres un informador de la conducta de tus hijos, y que debes estar muy pendiente de analizar lo que sucede internamente, no se trata de atar conjeturas, sino de ceñirte a la realidad y a lo que ves e interpretas. 

  1. Síntomas vegetativos y cognitivos.

La depresión puede estar acompañada (tanto en el niño como en el adulto) de una serie de síntomas que comprometen funciones como la cognición, el sueño, el apetito y la motricidad. En los primeros años de vida son comunes el insomnio (de conciliación), la pérdida de peso (o cese en la ganancia adecuada para la edad) y la agitación motora; mientras que a medida que transcurren los años es más habitual que aparezca exceso o falta de sueño, aumento del apetito y enlentecimiento psicomotor generalizado. En la escuela se hace evidente una significativa dificultad para mantener el foco de la atención y para concentrarse en las tareas que le han sido asignadas.

  1. Desagrado y aislamiento social.

La presencia de desagrado por todo lo que lo rodea, sugiere un estado depresivo severo en los niños. Se trata de una importante dificultad para experimentar placer con lo que antes era sinónimo de felicidad, incluyendo actividades lúdicas y sociales.

Una vez entendido lo anterior, los niños pueden sentirse apáticos o desinteresados por explorar su entorno, distanciándose progresivamente y haciéndose cada vez más inactivos y poco participativos. Es en este momento en el que se hace evidente que el niño está padeciendo una situación diferente a los "problemas de conducta", pues se trata de un síntoma habitual en personas adultas con depresión —y por tanto mucho más reconocible para la familia.
 

Tratamiento para la depresión en los niños.

La terapia cognitivo-conductual ha mostrado ser eficaz en los niños. Con ella trata de identificar, debatir y modificar los pensamientos negativos de base, al tiempo que se van introduciendo progresiva y personalizadamente actividades agradables para que él o ella vayan desarrollando. 

También la terapia interpersonal ha resultado eficaz en la mayor parte de estudios en los que se ha puesto a prueba. El propósito de esta forma de intervención es indagar en las problemáticas sociales más relevantes en el entorno del niño (tanto en las que está implicado como aquellas en las que no lo está directamente), buscando alternativas que favorezcan los recursos adaptativos de la familia entendida como un sistema.

Por último, pueden utilizarse antidepresivos en aquellos casos en los que el niño no responde adecuadamente a la psicoterapia. Esta parte de la intervención debe estar minuciosamente valorada por un psiquiatra, que determinará el perfil de riesgos y beneficios que se asocian al consumo de estos medicamentos en la niñez. Existen algunas advertencias de que pueden aumentar ideas suicidas en personas con menos de 25 años de edad, pero en general se considera que los sus efectos terapéuticos superan ampliamente a sus inconvenientes.

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