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¿Cómo podemos entender nuestras emociones?

¿Cómo podemos entender nuestras emociones?

Todos los seres humanos experimentamos respuestas internas ante las diferentes situaciones que vivimos a diario. A estas respuestas podemos llamarlas emociones, las cuales pueden tener una mayor o menor intensidad dependiendo de la medida en la cual nos afecte la situación que encaramos. Las emociones al ser respuestas internas ocurren automáticamente, de manera natural, muchas veces sin esperarlas, entonces en muchos momentos nos pueden traer problemas si no logramos manejarlas. Sin embargo, una de las tareas más complejas de nuestra especie es conseguir un manejo óptimo de las emociones. El portal de psicología La mente es maravillosa, en su artículo llamado cómo manejar las emociones de manera eficaz” manifiesta que para muchas personas las emociones significan miedo, ya que no saben cómo manejarlas y optan por estrategias como distraerse con otras actividades, para no hacerles frente.

Las emociones son una de las tantas particularidades del ser humano. A partir de nuestro aprendizaje, las hemos clasificado como positivas y negativas teniendo en cuenta su contribución al bienestar o al malestar, pero todas ellas, tanto las de carácter positivo como las de carácter negativo, cumplen funciones importantes para la vida. Las emociones le dan un valor esencial a las experiencias, ya que sin ellas es probable la falta de recordación de momentos vividos.

Diferencia entre las emociones y los pensamientos

Aunque los pensamientos y las emociones son respuestas que ocurren internamente, y un pensamiento puede ser causa de una emoción o viceversa, no son lo mismo. Mientras que las emociones podemos relacionarlas con sensaciones corporales como lo son las palpitaciones aceleradas del corazón, la sudoración, la tensión muscular, el aumento de la temperatura corporal, la pesadez de las extremidades, entre otros, los pensamientos podemos describirlos como todas las frases que aparecen en nuestra mente diciéndonos cosas acerca de nosotros, los demás y el mundo en general. De todas maneras, si lo analizamos detenidamente, ni los pensamientos pueden ocurrir sin emociones que resulten de ellos, ni las emociones pueden aparecen sin pensamientos como consecuencia. Ej. Si pensamos: “No voy a ser capaz de hacer esa presentación”, aparecerán simultáneamente emociones tales como el miedo, la angustia, o la ansiedad y viceversa. Realmente, en las diferentes situaciones es difícil determinar cuál ocurre primero; el pensamiento o la emoción.

La psicóloga Cotilde Sarrió, en el artículo llamado: “Diferencias entre pensamiento, sentimiento, emoción y sensación desde la terapia gestalt”, escrito para el portal de psicología Psyciencia, define el pensamiento como un fenómeno psicológico racional y complejo que expresa la capacidad mental que todos los seres humanos tenemos para ordenar, dar sentido e interpretar la información disponible en nuestra mente de la realidad percibida, y a partir de ello crear nuestros conceptos. La emoción la define como el resultado de la evaluación de una situación por parte del organismo. Expresa también que las emociones son intensas y de corta duración.

Tipos de emociones

Cuando hablamos de las emociones, podríamos mencionar muchas; sin embargo, Paul Ekman, un reconocido psicólogo pudo determinar que existen seis emociones básicas. La alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa, la ira y el asco, y que de éstas pueden surgir otras emociones secundarias. En este sentido, de la alegría se puede desprender la satisfacción, el entusiasmo, o el miedo puede generar angustia o ansiedad.

Nos interesa en este punto definir cada una de las emociones básicas, con el propósito de que podamos reconocerlas de una manera más sencilla y clara.

Los tipos de emociones son:

Alegría: Sensación de bienestar y de seguridad que sentimos cuando conseguimos algún deseo, o vemos cumplida alguna ilusión. 

Tristeza: Sentimiento devacío y pesimismo ante la pérdida de algo importante, o ante la decepción. 

Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que puede producir ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

Sorpresa: Asombro transitorio o de corta duración, debido a algo que ocurre de imprevisto o inesperadamente. 

Ira: Enojo que aparece cuando las cosas no salen como queremos, cuando percibimos algo injusto, o cuando nos sentimos burlados por alguien.

Asco: Disgusto o rechazo hacia algo que estamos expuestos.

Entendiendo las emociones 

Teniendo en cuenta lo que hemos planteado en el presente artículo, la mayoría de las personas podrían determinar que existen emociones positivas y negativas, ya que de esta manera hemos aprendido a describir las situaciones, las personas, los objetos y el mundo. Generalmente, cuando pensamos en algo, lo categorizamos como bueno o malo, como agradable o desagradable, o como positivo o negativo; entonces, ver las cosas de esta manera nos hace intentar de todas las formas posibles alejarnos de todo lo que esté del lado malo, desagradable y negativo, lo cual nos sirve en muchos casos porque podemos prevenir situaciones traumáticas; sin embargo, como nuestras emociones ocurren automáticamente, sin control alguno, ¿Sería posible mantenernos alejados de las emociones que consideramos negativas? Específicamente de la tristeza, el miedo, la ira y el asco.

Es bastante probable que no podamos escapar de las emociones que consideramos negativas y que no queremos tener; no obstante, tenemos algo muy importante para expresar y es que experimentar dichas emociones no debería ser una tragedia. Las emociones, como mencionamos anteriormente, las sentimos por medio de sensaciones y esas sensaciones más allá de ser desagradables, no son más que eso. Aunque por momentos creemos que nuestras emociones nos controlan, es realmente algo que estamos permitiendo nosotros mismos. Ej. Si un familiar hace algo que nos ofende en alguna medida, nos molestamos, lo cual es automático, pero si nuestra respuesta es agredirlo verbalmente, la agresión verbal es algo que quisimos hacer. Para que quede más claro, todos tenemos emociones similares en situaciones familiares o laborales, pero ¿por qué reaccionamos diferente con nuestros familiares que con nuestros jefes? La respuesta es muy clara: porque conocemos o suponemos las consecuencias de nuestros actos en cada uno de los contextos, y la incondicionalidad de nuestros familiares creemos que nos permite ser menos autocontrolados en nuestro comportamiento hacia ellos. 

Por lo tanto, aunque las emociones que consideramos negativas sean incómodas, no van a dejar de ocurrir; claro está, que si nos enfocamos en los comportamientos que mostramos más allá de nuestras emociones que, como ya sabemos, ocurren internamente, lograremos una vida más satisfactoria. El punto es que podamos pensar en lo que queremos hacer con una emoción específica y determinar lo que conlleva realizar el comportamiento.

4 Comentarios

    1. ¡Hola Beatriz! La adversidad genera emociones difíciles de experimentar; sin embargo, es una situación más en nuestra historia que no podemos cambiar. Pero podemos lograr que esas emociones sean menos importantes en la medida que aceptamos esas situaciones adversas.

    2. Las emociones no pueden dominarnos. Generalmente nos hacen creer que nos dominan. Por ejemplo, si estamos tristes podemos salir a hacer una actividad de agrado; sin embargo, nos quedamos encerrados pensando que no podemos salir porque estamos tristes. Es algo que decidimos nosotros mismos de manera consciente.

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.