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¿Cómo podemos entender nuestras emociones?

como podemos entender nuestras emociones
Ilustración por @_sofiabe

¿Cómo podemos entender nuestras emociones?

Todos los seres humanos experimentamos respuestas internas ante las diferentes situaciones que vivimos a diario. Estas respuestas las conoces comúnmente como emociones, y pueden mostrarse en mayor o menor intensidad dependiendo de la forma en la cual te pueda afectar la situación que encaras.

Las emociones son respuestas internas que se dan automáticamente y de manera natural, muchas veces son inesperadas, entonces en algunos momentos te pueden traer problemas si no logras manejarlas. Sin embargo, una de las tareas más complejas de nuestra especie es conseguir un manejo óptimo de las emociones.

El portal de psicología La mente es maravillosa, en su artículo llamado cómo manejar las emociones de manera eficaz” manifiesta que para muchas personas las emociones significan miedo, ya que no saben cómo manejarlas y optan por estrategias como distraerse con otras actividades, para no tener que enfrentarlas.

Las emociones son una de las tantas particularidades del ser humano. A partir de nuestro aprendizaje, las hemos clasificado como positivas y negativas teniendo en cuenta su contribución al tu bienestar o malestar. Pero todas ellas, tanto las de carácter positivo como negativo, cumplen funciones importantes en tu vida, pues le dan un valor esencial a las experiencias, ya que sin ellas es probable que olvides  algunos de tus momentos que has vivido.

Como pudiste darte cuenta, las emociones son un concepto que habla sobre el comportamiento de las personas, su aceptación dentro del contexto en el que te encuentras, permite que tengas mayor control sobre esas reacciones involuntarias que sueles tener ante diferentes momentos en los que te sientes más o menos expuesto.

Si aún el concepto de emociones no te queda totalmente claro, es hora de seguir con la siguiente pregunta:

 

Diferencia entre las emociones y los pensamientos

Aunque los pensamientos y las emociones son respuestas que ocurren internamente, y un pensamiento puede ser causa de una emoción o viceversa, no son lo mismo.
Por su parte, las emociones puedes relacionarlas con sensaciones corporales como son: palpitaciones aceleradas del corazón, sudoración, tensión muscular, aumento de la temperatura corporal, pesadez de las extremidades, entre otros. Los pensamientos, puedes describirlos como todas las frases que aparecen en tu mente diciéndote cosas sobre ti mismo, sobre los demás y sobre el mundo en general.
Si lo analizas detenidamente, ni los pensamientos pueden ocurrir sin emociones que resulten de ellos, ni las emociones pueden aparecer sin pensamientos como consecuencia. Un ejemplo claro de ello es si piensas: “No voy a ser capaz de hacer esa presentación”, después de esta afirmación, aparecerán simultáneamente emociones como el miedo, la angustia o la ansiedad.
En realidad, y después de plantearte el ejemplo anterior, es muy difícil determinar, en cuanto al tiempo, si ocurre primero un pensamiento o una emoción, pues las dos están finamente ligadas y hacen parte de la vida de cada persona.
La psicóloga Cotilde Sarrió, en el artículo: “Diferencias entre pensamiento, sentimiento, emoción y sensación desde la terapia gestalt”, escrito para el portal de psicología Psyciencia, define el pensamiento como un fenómeno psicológico racional y complejo que expresa la capacidad mental que todos los seres humanos tenemos para ordenar, dar sentido e interpretar la información disponible en nuestra mente con base en la realidad percibida, y a partir de ello crear tus propios conceptos. La emoción, en cambio, la define como el resultado de la evaluación de una situación por parte del organismo. Expresa también que las emociones son intensas y de corta duración.

 

Tipos de emociones

Cuando hablamos de las emociones, podríamos mencionar muchas, sin embargo, Paul Ekman, un reconocido psicólogo pudo determinar que existen seis emociones básicas: la alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa, la ira y el asco, y que de estas surgen otras emociones secundarias.
Dado lo anterior, de la alegría se puede desprender la satisfacción, el entusiasmo, o el miedo puede generar angustia o ansiedad.
Nos interesa en este punto definir cada una de las emociones básicas, con el propósito de que puedas reconocerlas de una manera más sencilla y clara en el momento en que puedas sentirlas. Así que presta atención a los diferentes grupos de emociones por los que puedas pasar:
Los tipos de emociones son:

Alegría: Sensación de bienestar y de seguridad que sentimos cuando conseguimos algún deseo, o vemos cumplida alguna ilusión. 

Tristeza: Sentimiento devacío y pesimismo ante la pérdida de algo importante, o ante la decepción. 

Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que puede producir ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

Sorpresa: Asombro transitorio o de corta duración, debido a algo que ocurre de imprevisto o inesperadamente. 

Ira: Enojo que aparece cuando las cosas no salen como queremos, cuando percibimos algo injusto, o cuando nos sentimos burlados por alguien.

Asco: Disgusto o rechazo hacia algo que estamos expuestos.

Como pudiste darte cuenta, es probable que hayas sentido algunas de estas emociones a lo largo de tu vida y ligadas, seguramente a uno que otro comportamiento que hayas tenido. El secreto para controlar estas emociones o aprender a manejarlas, está en darte tiempo, en pensar un poco antes de tomar alguna acción con dicha emoción.
Respirar 5 minutos cuando estás enojado, va a impedir que tomes acciones negativas frente a alguien o que tomes decisiones ligadas a la emoción por la que estás atravesando en determinado momento.

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Entendiendo las emociones 

Teniendo en cuenta lo que hemos planteado en el presente artículo, la mayoría de las personas podrían determinar que existen emociones positivas y negativas, ya que de esta manera hemos aprendido a describir las situaciones, las personas, los objetos y el mundo en general.

Generalmente, cuando piensas en algo, lo categorizas como bueno o malo, como agradable o desagradable, o como positivo o negativo; entonces, ver las cosas de esta manera te hace intentar de todas las formas posibles alejarte de todo lo que se encuentra en el lado malo, desagradable y negativo, y aunque esto te puede servir en muchos casos para prevenir situaciones traumáticas, al ser tus emociones de respuesta automática, ¿sería posible que te mantengas alejado de las emociones que consideras negativas? Específicamente de la tristeza, el miedo, la ira y el asco.

Es bastante probable que no puedas escapar de las emociones que consideras negativas y que no quieres tener; no obstante, hay algo muy importante a tener en cuenta y es que experimentar dichas emociones no debería ser una tragedia.

Las emociones, como te mencionamos anteriormente, las sientes por medio de sensaciones y esas sensaciones más allá de ser desagradables, no son más que eso. Aunque por momentos creas que tus emociones te controlan, es realmente algo que estás permitiendo tú mismo. Por ejemplo: Si un familiar hace algo que te ofende de alguna manera, te molestas, lo cual es automático; pero si tu respuesta es agredir verbalmente, la agresión verbal es algo que quisiste hacer.

Para que quede más claro, todos tenemos emociones similares en situaciones familiares o laborales, pero ¿por qué reaccionas diferente con nuestros familiares que con nuestros jefes? La respuesta es muy clara: porque conoces o supones las consecuencias de tus actos en cada uno de los contextos en los que vives, y por la incondicionalidad de tus familiares crees que te es permitido ser menos autocontrolado en tu comportamiento hacia ellos.

Por lo tanto, aunque las emociones que consideras negativas sean incómodas, no van a dejar de ocurrir; claro está, que si te enfocas en los comportamientos que muestras más allá de tus emociones que, como ya sabemos, ocurren internamente, lograrás una vida más equilibrada. El punto es que puedas pensar en lo que quieres hacer con una emoción específica y determinar lo que conlleva realizar el comportamiento del que piensas acompañarla.

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4 Comentarios

    1. ¡Hola Beatriz! La adversidad genera emociones difíciles de experimentar; sin embargo, es una situación más en nuestra historia que no podemos cambiar. Pero podemos lograr que esas emociones sean menos importantes en la medida que aceptamos esas situaciones adversas.

    2. Las emociones no pueden dominarnos. Generalmente nos hacen creer que nos dominan. Por ejemplo, si estamos tristes podemos salir a hacer una actividad de agrado; sin embargo, nos quedamos encerrados pensando que no podemos salir porque estamos tristes. Es algo que decidimos nosotros mismos de manera consciente.

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